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Algunas cosas que pasaron fueron un poco extravagantes… Un amigo de Nahuel es de la Sociedad Protectora de Animales. Un día que lo cruzamos nos dijo que estaba organizando un teletón desde la plaza para juntar fondos y materiales para un hogar que mantienen (un teletón es eso que vemos en las pelis donde durante varias horas un canal muestra cosas y hay líneas telefónicas para que donen $ y cosas). También nos dijo que no tienen mucha suerte, que en general cuando hacen movidas como esa salen perdiendo (wtf?). Le dijimos que con gusto iríamos. Al otro día siguió la famosa Ola Polar (congeladas las fuentes de la plaza aquí!) y fuimos a la plaza. Muchos músicos habían faltado, así que arrancó Nahuel tocando, y después yo. No se imaginan el frío que hacía… El dedo chico de la mano izquierda ya no quería moverse después de un rato, increíble. Igual toqué dos tangos, como pude. Sí, ¡salí en la tele! Lee el resto de esta entrada »

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Llegamos de noche a La Quiaca y empezamos a buscar un lugar para dormir. Al final decidimos dar el gran salto a… ¡Bolivia! Cruzamos caminando como quien no quiere la cosa. Hicimos un saltito en el límite y como la aduana de Bolivia estaba cerrada nos dijeron que al otro día volvamos a hacer los papeles. Al otro día volvimos a La Quiaca un ratito, salimos por radio nacional Jujuy (un movilero nos agarró con las manos en la masa (bueno, facturas)). Bueno, Villazón de día: mucha gente! negocios que ofrecen de todo, comida para comprar y comer en la calle, jugo de naranja por 2 bolivianos, licuados de frutas recién hecho por 3!

Al mediodía salimos para Tarija en colectivo. Durante el viaje hice un par de pulseritas y Lola casi se muere del susto (no, no eran precipicios que parecía que nos íbamos a matar cada 5 min, tranquilos eh, la Cuesta de Sama es una papa). Llegamos unas 8 horas más tarde, de noche. Al otro día empezó el intento por tocar el bandoneón en algunos restaurantes. Casi tooodos me dejaron, hasta los que parecían más cajetillas que no entraría ni loco a comer. La gente reaccionó super bien, es muy poco frecuente un fueye, y menos tanguero. Lee el resto de esta entrada »

Llegamos a Humahuaca, paramos en el mismo ¨hostel¨ donde paramos hace un par de años con Emilio. Al otro día escaleras de piedra, en la subida al monumento. Nos sentamos por ahi y Lola tira un pullover y pone las pulseritas que teníamos hasta ese momento. Increíblemente aparece un nene y pregunta ¿cuánto valen?. La verdad es que no teníamos ni idea, pero el nene pensó que era barato y en seguida quiso dos… Así quedó demostrado que sí se venden esas cosas, increíblemente… Al ratito un par de nenas y ya costeamos los hilos 😀 Mientras tanto tocaba el fueye y se acercaban turistas, en su mayoría viejos nostálgicos, que cantaban y ponían en el estuche… El primer día fue un record (sí, obvio que tengo una lista con las ganancias desde ese primer día en Amaicha, jiji)

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Dejamos Salta para meternos de lleno en la quebrada de Humahuaca (hablo por mi, Martín, porque Mauro está haciendo otro camino y probablemente no se acerque mucho a las computadoras). El reencuentro con Purmamarca no fue de lo mejor, pasamos la noche en el mismo camping que cuando fui con Emilio. El lugar es suuuper comercial, la poca bola que te da la gente en la calle, etc… Peero, estuve jugando a la pelota con unos chicos y me divertí un montón. El tema es que llegamos fuera de temporada, así que el dato de un lugar copado para tocar no sirvió mucho, aunque los chicos sí eran copados. Al otro día seguimos hacia Tilcara.

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El 19 a la tarde llega Lola a Tucu, con unas 5 horas de retraso. La voy a encontrar a la terminal de trenes, y de ahi vamos a caminar un poco por la plaza. Mauricio manda un mensaje desde un celu, que están tirando el paño en la peatonal con los otros chicos. Los encontramos, hace un mes enterito que no lo veo.
Toco el fueye en la peatonal, al lado de la casita de Tucumán, que ahi se llama la casa histórica. Bien, comemos unas sfijas (invita el fueye) y vamos al camping municipal para armar la carpa. Al otro día aprendemos a hacer unas florcitas con macramé, y unos cuatro días más tarde decidimos seguir viaje: mauro con los chicos para el lado de Bolivia por Tartagal, yo con Lola por la quebrada, esperando no morirnos de frío.
Llegamos a Salta, vamos directo a la peato a tocar un poco. Re bien, al rato ya me pedían un teléfono por si quería tocar con no sé qué grupo, otro que era no se qué de Dino Saluzzi, etc. en una de esas se acercan tres chicos, les veo los pies (toco mirando al piso, vieron). Se paran muy cerca mio, y les digo, sin dejar de tocar: uds bailan. Se ríen, y al rato los tengo bailando al lado. Una profe de tango y organizadora de una milonga, su novio que también baila, y Adrián, papito papá papito papáque sería nuestro anfitrión desde el otro día (y profe de malambo, al fin!)… Justo había una presentación de unas esculturas tangueras, así que me invitaron a tocar a una galería re coqueta frente a la plaza. Ahi me sacó a bailar una chica francesa que me dijo, al saber que era de Rosario, si conocía a Gisela Navoni, una chica que vive en barcelona. Y sí, claro que la conozco, tomé algunos seminarios con ella y Seba, mi profe, al que también conoce.

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