Areguá capital de la ceramica

Areguá capital de la ceramica

[25°17′43″S 57°24′53″O]

Llegamos a Areguá y armamos la carpa en el patio, detrás de la casa. Al otro día nos despertamos en medio de limoneros y árboles de mango, hierbas aromáticas de todo tipo y de plantines listos para ser transplantados. La mamá de Ada, María Elena, que también vive en la casa, tiene una huerta con muchas verduras diferentes, y siempre está investigando alguna cosa en sus libros de botánica.

Todo suelto

Todo suelto

Fuimos a comprar algo para desayunar, unos bollitos de pan con anís que se llaman galleta, y quedaban muy bien con la mermelada de guayaba, y la nuestra de ciruelas casera. La hermana de Ada también estaba ese día, y nos prestó unos libros de guaraní. Ya dijimos que casi todos lo hablan, aunque existen algunos padres que no lo hablan con sus hijos para “que aprendan mejor el español”. De cualquier forma, en la educación primaria hay una materia guaraní.

Daniel y el revoque

Daniel y el revoque

Durante esos días, casualmente, se estaban dando unos cursos de bioconstrucción en una futura escuela que está siendo bioconstruída. El instructor era un uruguayo, Daniel Esmite, experto en el tema, con más de 20 años en eso. Al llegar nos encontramos con muchos chicos y chicas trabajando en diferentes aspectos de la construcción. Algunos estaban encargados de mezclar el barro, la paja y la arena, otros de revocar paredes hechas por el método de la quincha, tapia, entramado; otros cebaban tereré, y así.

Probetas

Probetas

Daniel no era nada reacio a mostrar desde adentro cómo debían realizarse las tareas. De tener las patas en el barro rojo pasaba a preparar algún otro tipo de revoque, o a ver cómo iba la construcción de una pared en la parte trasera de la escuela.

Así aprendimos a hacer pruebas de dureza de suelos, y elegir la proporción más conveniente de materiales. Preparamos un revoque grueso-grueso, con tierra, paja, arena y agua, y más tarde un grueso-fino, con tierra, bosta de caballo, arena, agua y aceite de lino, para impermeabilizar. Al otro día, preparamos un revoque fino-grueso, usando tierra tamizada, bosta tamizada, arena y una mezcla de engrudo y leche (2kg de harina, 4lts de agua, mezclar y agregar en 8lts de agua hirviendo). También se le agregó aceite de lino para impermeabilizar.

Revoque fino

Revoque fino

El revoque fino lo aplicamos sobre el grueso del día anterior, y el acabado final lo hicimos con una bolsa, buscando lustrar la superficie (se llama bruñido), que queda brillante. Nos comentó que se puede hacer un revoque fino-fino usando marmolina, es decir, polvo de mármol, para un acabado “tipo punta del este”.

Dos días fuimos a la escuela, donde aprendimos muchas cosas más que tal vez les aburriría leer. Si les interesa le pueden preguntar a Daniel, nos dijo que está en facebook (geatierrauy), y es un típico uruguayo buenazo y cordial.

Aregua Pisoteando

Aregua Pisoteando

Ada y Leo y verde

Ada y Leo y verde

Los chicos están llevando adelante un proyecto muy lindo, en un terreno de una arquitecta amiga. Su idea es conservar la flora, y realizar talleres y ferias de artesanos. Fuimos a conocerlo, es un terreno bastante grande y con pendientes. El trabajo avanza lentamente por la minuciosidad con que estudian de qué tipo de vegetación se trata antes de sacarla. Las malezas sí, los árboles se quedan.

Lago Ypacarai...En un sector del terreno están haciendo un baño seco (un baño que (casi) no usa agua), el último grito de la moda ecologista.

...muerto

…muerto

Otra tarde fuimos a pasear hasta el lago Ypacaraí, tristemente célebre en el último tiempo por estar… muerto. El sol no pudo llegar hasta donde llegaba antes, lo que hizo que el plancton muriera. Eso generó toneladas de materia flotante que no hacía más que pudrirse. Las autoridades, al ser tan notorio el caso, lo “solucionaron” echando al agua litros y litros de agua oxigenada, lo que funcionó con el olor, pero no despertó de la muerte al condenado lago.

Aunque pensábamos seguir viaje, los chicos y María Eugenia nos convencieron de quedarnos un poco más, para la despedida de una chica colombiana que habíamos conocido en la bio-escuela. No les costó mucho, a decir verdad…

Cerro coï

Cerro Koï

Con una tarde más, aprovechamos para conocer el cerro Koî, famoso por sus piedras de estructuras prismáticas. Caminamos por el parque, viendo la vegetación y parando en diferentes puntos para admirar las formaciones rocosas. Nos cruzamos con el novio de la chica que volvía a Colombia, yanqui él, famoso en la zona por tocar un tipo de arpa africana, que él construía.

Cerro Coï

Ondas en el cerro Koï

Arpa y Gabriel

Arpa y Gabriel

Esa noche nos preparamos para recibir a los invitados, fuimos a buscar paltas a una casa vecina, María Elena cocinó algunos de sus hongos (una vez encontró y, apoyada por su libro de botánica, vio que eran comestibles) y esperamos con mate y tereré. Por la noche fueron cayendo, hicimos una ceremonia de agradecimiento a la pacha mama, y hubo música, cantos y baile. Un verdadero crisol de razas, se puede decir: argentinos, peruano, estadounidense, inglesa, colombianas, uruguayos, brasilera…

El día de nuestra partida aprovechamos para juntar muchas semillas y plantitas con María Elena. Unos últimos mates y ya listos para seguir viaje, un poco tristes de dejar tan buenas compañias. (En realidad mi inconsciente había escondido la llave del auto y pasamos media hora buscándola, jeje).

Despedida...

Despedida…

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