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[34°52′01″S 56°10′00″O]

El año viejo, Leopoldo

El año viejo, Leopoldo

Se vino el final de 2014 a todo vapor, y nos encontró a orillas del otro gran río marŕon (por más que sea un “cielo azul que viaja”), el río Uruguay. En Concordia, Entre Ríos, entonces, nos juntamos para despedir el año. Y no solo despedirlo, sino quemarlo. ¿Se acuerdan del post de Quito de hace exactamente cuatro años y de los muñecos llamados años viejos? Desde que volvimos tomamos esa tradición y el último día del año nos juntamos a hacer un muñeco. Su nombre de este año fue Leopoldo, porque nos dejó el gran Leopoldo Federico.

Lindos son los ritos

Lindos son los ritos

Después de la suculenta cena en familia con platos y diferentes cosas-pai (lemon, orange, dulce’ leche) prendimos el fueguito para despedir a Leopoldo. Con él se van cosas que no quisimos de este año y deseos para el siguiente. El año pasado una abuela puso “un nieto” y este año llegó, así que le advertimos a esta abuela que apunte para otro lado.

Con el manu en la llamada

Con el manu en la llamada

Aprovechamos el fuego para templar un poco los tambores, porque es tradición que todos los candombefílicos se junten en una de las plazas para salir en llamada hasta otra que queda a varias cuadras. Cuando llegamos ya estaba preparado el gran fuego para templar los cueros. En un rato ya sonaban los tamboriles, ya se bailaba sobre la calle.

Pero esta entrada del blog no se llama así por la llamada de fin de año en Concordia, sin desmerecer lo lindo que la pasamos y lo bien que sonó. El objetivo era, digamos, debutar en primera, ir a la meca del candombe para conocer por dentro una gran comparsa con una increíble cuerda de tambores: Los Niche. Este año que pasó tuvimos la alegría de recibir en Rosario al Cesór, director de esta comparsa, que vino a darnos talleres y a compartir sus conocimientos. Sumado a que es un increíble tocador y docente, también compartimos asados, juegos, y hasta un toque de nuestra comparsa en la fiesta de una murga. Tocar a su lado me hizo imaginar lo que sería tocar en Montevideo.

Apenas llegamos a esta ciudad fuimos al lugar donde ensayan Los Niche. Nos recibieron, además de Cesór, los amigos rosarinos que están invadiendo esa comparsa desde hace unas semanas. Fue lindo el reencuentro y ya se dieron unos candombitos en la vereda, mientras otros encendían el fuego para templar. Esto fue un viernes, y el martes siguiente sería la conocida llamada de San Baltazar, una llamada donde todas las comparsas salen por las calles de Montevideo. Por esa razón estaba casi toda la comparsa, alrededor de cincuenta tambores.

La máquina casi lista

La máquina casi lista

Cuando parecía que estábamos todos, Cesór comenzó a armar la cuerda. Primero su piano bombo y un repique; una fuerte columna vertebral de pianos y repiques, dos filas flanqueando éstas de solamente chicos, y los laterales alternando chicos, pianos y repiques. Una ingeniería de la cuerda, un tetris de funciones y tocadores; engranaje por engranaje fue construyendo esa máquina que debería moverse como una gran bestia bufadora.

Después de hacer la canción y el corte (un corte es como una coreografía de tambores) salimos caminando lentamente por la calle, con un volumen y un sonido que nos sacaba sonrisas todo el tiempo. Adelante y cerca de la cuerda bailan la vedette y su partenér; más adelante los personajes (mama vieja, gramillero, escobero, etc); los destaques; las bailarinas y al frente los trofeos, la luna y la estrella. Durante la caminata varias veces ensayamos el corte, que incluye que las cuatro filas exteriores caminen y se crucen al frente, dando toda una vuelta alrededor de la columna.

Hicimos varias cuadras, dimos la vuelta y volvimos. Al llegar ya todos pensábamos cómo sería salir por calle Isla de Flores con tantas otras comparsas.

Playa de Costa azul

Playa de Costa azul

De noche entonces nos encaminamos para el lugar donde pararíamos todos estos días, una casita en Costa Azul alquilada entre muchos, que terminaba siendo casi tan barato como un cámping. Ahi nos esperaban los otros habitantes de la bautizada casa de gran hermano. Esa noche comimos fideos (llevamos una bolsa de 5kg, nunca vi tantos fideos resortito juntos).

Al otro día pudimos ver lo cerca que estábamos de la playa, lo calmo que era esa zona y la poca cantidad de turistas que, por suerte, había.

La casita de Gran Hermano

La casita de Gran Hermano

Pasaron los días entre los árboles, los juegos, el sol, el candombe, el bandoneón, las comidas caseras. Se acercaba el 6 de enero, y la promesa de tocar en San Baltazar.

¿Planta acuarelada?

¿Planta acuarelada?

Ese día amanecimos ansiosos y con pavor vimos cómo el oeste, oscuro, amenazaba nuestras esperanzas. Y esa oscuridad fue creciendo y subiendo por el horizonte, y en pocas horas se tradujo en viento y aguacero. Todavía podía terminar rápido, todavía podía ser una lluvia pasajera. El Manu se fue a mirar internet. Esperamos. Volvió. La llamada de San Baltazar había sido suspendida.

A la noche pudimos levantar un poco el ánimo, al otro día se ensayaba, y por lo menos íbamos a poder tocar de nuevo con la comparsa antes de irnos.

Artigas en la plaza Independencia

Artigas en la plaza Independencia

Como el ensayo era a la nochecita, aprovechamos para visitar la ciudad vieja (recuerden que cuando fuimos con Alí Babá no paró de llover). Caminamos por la peatonal, la rambla, el puerto. ¡Qué linda es Montevideo! Además tiene muchos lugares para tocar en la calle, pero no había tiempo para eso.

Mausoleo de Artigas

Mausoleo de Artigas

Estuvimos en el mausoleo del general Artigas que se encuentra en la plaza Independencia. Caminando por la peatonal encontré un local donde reparan bandoneones. Entré a charlar con el señor, y resultó que conocía a un luthier de bandoneones de Rosario, al que le compra botones.

MTVD-peatonalMTVD-rioCaminamos después por la rambla, no sin antes hacer un mini-tour por calles JaimeRooseras. Fotos en calle Yacaré y en Durazno y Convención.

El grafitti musa del tema de La conversa

El grafitti musa del tema de La conversa

Ya se hacía la hora del ensayo, así que volvimos a la esquina de Los Niche. Había un poco menos de tambores porque el día anterior, con la llamada suspendida y todo, algunos tocadores salieron igual en un rejunte.

La Niche-cueva

La Niche-cueva

Templamos los tambores, Cesór armó de nuevo la cuerda, esta vez con los rosarinos un poco más mezclados en el fondo, y arrancó un mini ensayo del corte con cada tipo de tambor. Cuando estuvimos listos salimos.

Y sonó, sonó mejor que la vez anterior, y fuimos y volvimos sin parar nunca, siendo un solo tambor con cuarenta manos y cuarenta palos. Las oleadas de energía arrancaban del tambor piano gigante del Cesór, y nos tomaban y levantaban. Entonces la velocidad aumentaba y la energía se duplicaba, aunque ya hiciera cuarenta minutos que tocábamos con toda la fuerza.

Mientras tanto las chicas rosarinas y concordienses habían sido invitadas a bailar en la calle y formaban un cuerpo de baile homogéneo, con todas las ganas.

MTVD-losniche-todos_sAl llegar nuevamente a la esquina formamos dos filas, entre las que bailaron todavía más, y el sonido aumentó y el candombe sonó mejor aún. Para el final los repiques llamaron y todo terminó de golpe, dejando solo ecos en el aire.

Es cierto que hubiera sido lindo salir en la llamada cancelada, pero esa noche el candombe sonó en todos nosotros como nunca, y ya habrá tiempo para volver.

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